lunes, 19 de enero de 2015


Entiende si no puedo.
El gatito gris-pardo bajo el banco de piedra, me mira agazapado.
La noche abre ahí donde los territorios bailados por linternas.
Lo grueso de una bandera a pedazos quemantes.
Hojas que parecen pasos llegando al resbalarse por el suelo.
Un cigarro y la cabeza ahí y ahí, más negro cada vez. Mal humor mío.
Películas muy feas en la oscuridad.
La reunión con los presidentes: panorama de envanecimiento a cada sombra.
El estómago aparece cuajado en la fotografía.
Con nerviosismo busca el sobre blanco y la fecha escrita en él.
La voz al teléfono aparece cuajada en el hilo que la trae. Pareces lo más malo.
Me veo lo peor. Valiente. Sal a crujir la balsa blanquecina,
el lago está helado, el ruido
que hace, de verdad, es inhumano,
una telaraña sólo se ve con esta
luz, en este ángulo, apenas quieras borrarte,
es, de verdad, una palabra que no puede existir.


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