Dos hombres viajan a pie por una carretera. Al principio hay ciudades y pueblos en los bordes pero después el paisaje se va deshabitando y quedan sólo extensas llanuras, breves zonas arboladas y calor. La carretera está ardiendo. Uno de los hombres dice “has de quitarte los zapatos y caminar descalzo unos minutos, pronto dejará de doler”. Él mismo lo hace. El compañero le mira asombrado rascándose la cabeza. Luego siguen caminando, ahora sin zapatos. Llegan a unas vías metálicas y más allá hay unas ruedas gigantes sobre las que se encaraman para continuar. Entre rueda y rueda saltan, cada vez más torpes. Ya no hablan. El paisaje es rojo, febril, infinito. Cuando paran a descansar la luz sube como hasta el mediodía, justo en el centro del cielo. El primer hombre coloca un muñequito con sombrero en el camino de grava y se retira apartando a su amigo con el brazo. Juntos miran lo que va a ocurrir desde el borde. Pronto pasa un coche marrón de la policía, el coche arranca la cabeza al muñeco y se detiene. Uno de los hombres recoge el cuerpo desmembrado y le sacude el polvo. El policía se baja del coche, se pone su sombrero, y prende un cigarrillo apoyándose en el maletero. observa a los hombres inquisitivamente. Al fondo, de una cabaña de madera sale una niña con su hermanito en brazos. Cuando el policía la mira, ella señala hacia la casa, detrás de ella, con el dedo extendido. El hermanito llora. jueves, 23 de abril de 2015
// corte noche 22 de abril
Dos hombres viajan a pie por una carretera. Al principio hay ciudades y pueblos en los bordes pero después el paisaje se va deshabitando y quedan sólo extensas llanuras, breves zonas arboladas y calor. La carretera está ardiendo. Uno de los hombres dice “has de quitarte los zapatos y caminar descalzo unos minutos, pronto dejará de doler”. Él mismo lo hace. El compañero le mira asombrado rascándose la cabeza. Luego siguen caminando, ahora sin zapatos. Llegan a unas vías metálicas y más allá hay unas ruedas gigantes sobre las que se encaraman para continuar. Entre rueda y rueda saltan, cada vez más torpes. Ya no hablan. El paisaje es rojo, febril, infinito. Cuando paran a descansar la luz sube como hasta el mediodía, justo en el centro del cielo. El primer hombre coloca un muñequito con sombrero en el camino de grava y se retira apartando a su amigo con el brazo. Juntos miran lo que va a ocurrir desde el borde. Pronto pasa un coche marrón de la policía, el coche arranca la cabeza al muñeco y se detiene. Uno de los hombres recoge el cuerpo desmembrado y le sacude el polvo. El policía se baja del coche, se pone su sombrero, y prende un cigarrillo apoyándose en el maletero. observa a los hombres inquisitivamente. Al fondo, de una cabaña de madera sale una niña con su hermanito en brazos. Cuando el policía la mira, ella señala hacia la casa, detrás de ella, con el dedo extendido. El hermanito llora. lunes, 19 de enero de 2015
Entiende si
no puedo.
El gatito
gris-pardo bajo el banco de piedra, me mira agazapado.
La noche
abre ahí donde los territorios bailados por linternas.
Lo grueso de
una bandera a pedazos quemantes.
Hojas que
parecen pasos llegando al resbalarse por el suelo.
Un cigarro y
la cabeza ahí y ahí, más negro cada vez. Mal humor mío.
Películas muy
feas en la oscuridad.
La reunión
con los presidentes: panorama de envanecimiento a cada sombra.
El estómago
aparece cuajado en la fotografía.
Con nerviosismo
busca el sobre blanco y la fecha escrita en él.
La voz al
teléfono aparece cuajada en el hilo que la trae. Pareces lo más malo.
Me veo lo
peor. Valiente. Sal a crujir la balsa blanquecina,
el lago está
helado, el ruido
que hace, de
verdad, es inhumano,
una telaraña
sólo se ve con esta
luz, en este
ángulo, apenas quieras borrarte,
es, de
verdad, una palabra que no puede existir.
viernes, 10 de octubre de 2014
de visos verdes
el sonido de la mañana
blanqueando la vista
del desconocido
qué hermoso,
|
corre un muchacho con un carro
|
los árboles se arrumban y su mirada sigue batiendo la blancura un minuto más un minuto en el “background” |
y la pantalla infinita de su
desarrollo
donde todo ocurre
creerás que está pasando dice el
desconocido
con terquedad recorre una ciudad
antigua
y fuerza su lengua
para llegar de punto a punto
en el bosque allá
las máquinas cavan hoyos sin descanso
el
desconocido mira el fondo
barrido por
lombrices
su cuerpo no
balancea
el cielo que
lo persigue
cambia
colores
él está allí
coloca unos
papeles
y mira el
anfiteatro llenarse
“J.C.” grita, “son
las ruedas de las maletas
los tanques ya no pasaron”
Pero J. C. se
aleja
corriendo bajo la
lluvia
y se golpea en la
sien
lunes, 6 de octubre de 2014
+ otro corte
//mientras
dure esta altura la calle
será nuestro
agujero
arracimados
bajo el latir
del rayo
verde
quieren
mirar
lo que la
historia negará
y es un acto
de arrojo
y es un acto
de muerte
voces
gringas sonríen desde la cámara
una
facilidad sucede por fuera de sus nombres
el
camarógrafo
es un vigía
insospechado bajo la sombra
de alguno
a la noche,
sólo se hace rapaz
acaso tiene
un número
una risa
pero sin ancla, hilo ni verdad
esta piedra
escuchó los escuadrones acercarse
y la
granadería
apenas se
escondían en las habitaciones
ponían el
tocadiscos
y empezaba a
restallar.
Esta mañana
eres libre mas no de tu libertad.
Quemazón de
los frutos torpedeando
su trayecto de
savia
olas exactas
de circulación. No son
misivas ni
llevan códigos en transparencias,
sólo un
silencio raro.// otro corte 6-oct.-2014
viernes, 3 de octubre de 2014
no son misivas ni llevan códigos en transparencias, sólo un silencio raro
/// estaba
sangrando a lo largo del río
mañana indecisa entre el rojo y el negro
entre el negro y el blanco
allí me esperan, del
lado del metal
para salir airosos enfriarán la mía
dos de octubre nubes de Tlatelolco
su cielo rojo y negro
y su posterior cielo blanco
con un rayo verde dibujado
ojos que lo vieron
ojos que ven aquí
la mansa tormenta de los frutos
su violencia inconsciente
la electricidad del sol
para la chapa
no es nunca suficiente
tras la puerta franqueada por una cámara
solo hay un descampar
dos perros se comen una liebre entre la bruma de un año
allí donde la cámara no puede registrar /// Corte 2-oct.-2014
mañana indecisa entre el rojo y el negro
entre el negro y el blanco
allí me esperan, del
lado del metal
para salir airosos enfriarán la mía
dos de octubre nubes de Tlatelolco
su cielo rojo y negro
y su posterior cielo blanco
con un rayo verde dibujado
ojos que lo vieron
ojos que ven aquí
la mansa tormenta de los frutos
su violencia inconsciente
la electricidad del sol
para la chapa
no es nunca suficiente
tras la puerta franqueada por una cámara
solo hay un descampar
dos perros se comen una liebre entre la bruma de un año
allí donde la cámara no puede registrar /// Corte 2-oct.-2014
sábado, 6 de septiembre de 2014
no tienes que ser sincera, muchacha
mi cuerpo
está cargado de veneno
el veneno
son mis huesos produciendo dolor lo
fabrican
despacito como para que no me dé cuenta
al principio
pero a cada
segundo lo puedo notar
son millones
de agujeros
que caben en
cualquier lugar
su mayor
alimento es mi propia reticencia
no me van a
abandonar
son mi sola
compañía
y sobre lo
que el otro día no anoté
tengo que decir
que
fue lo más
importante que ocurrió
era algo
acerca de la voz de una adolescente
que entró al
bar donde tomaba una copa
la voz de la
adolescente era grave
como una
grieta
como la
cueva que vi en una playa de galicia
y que tenía
piel de lapas y pequeñas pezuñas de mar
era
espectacular
la voz, me
refiero
no pude
evitar sentirlo
creo que así
fue
no me sentí
mal porque verás
me acordé de
pasolini y de los catorce
del riccè
en lo del
arrollo
como tenía
miedo de despertarme y no poder mover las manos
un día me
desperté y dejé de moverlas
no tienes
que ser sincera muchacha
me digo
y cambio un
poco la frase:
para las
niñas de la vida
la verdad no
hará dominio
así me gusta
y de la otra manera me rompe
pero es un
secreto mío
así que no
lo voy a poner
lo
importante es saber que la verdad no hará dominio
de ninguna
manera lo hará para las niñas del barrio
me digo
entonces
salen las nubes
haciendo
alvéolos blandos hacia abajo
parecen
pequeñitos
duodenos de
un cachorro
del cielo
eso quise
mirar
apretando
mis manos entre los muslos
para hacer
como que no existían
mientras un
chico sacaba fotos
del arco de
color
en el
asiento de al lado
jueves, 17 de abril de 2014
los ángeles y las pibas marinas
las terminaciones nerviosas de la cabeza
están vibrando como serpientes descabezadas
al ritmo de marine girls y luego de los ángeles azules
tenemos muchas terminaciones nerviosas en la cabeza
van coincidiendo con los poros y los pequeños hoyos peliculares
es una fiesta de puntos
que tal vez tengan distintos formatos a niveles microscópicos
pero que desde acá sólo pueden imaginarse como miles de
puntos pequeñitos unos junto a otros
dije que iríame a nadar
aunque no sé
hacen grados bajo cero
hay nieve en los tejados
y no asoma ni un gramo de sol
las voces agudísimas de las mujeres del sur
y de algunos hombres del sur como el cantante de los ángeles azules por
ejemplo
las voces gravísimas de los amigos que se exiliaron al berlín
y luego la nocturnidad del cuarto
mamá sacándome las liendres de la
cabeza
durante horas
bajo susurros
viernes, 20 de diciembre de 2013
cosas que pasan en las ofis y en los pueblos
entonces
estaba un día arribando a la funesta -véase su particular fosfórica presencia- ahí estaba yo[1]
detrás del mostrador de recepción y sonó el cascareo de unas patitas contra lo del
suelo plástico de la funesta, era una lagartilla temblequeando por la ofi, iba
de sombra falsa a falso techo a falsa planta y le puse una caja de lápices
arriba de su cuerpo para protegerla porque la querían matar. así le puse la
cajita transparente por encima pero la cola se desprendió, juro que no la
corté, que no la corté, juro que apenas toqué. la cola se desprendió. heme ahí,
llorando voy por la cola recién mutilada de la lagartilla mutilada y luego la
recojo del suelo una vez acabados los espasmos con el dedo índice y con el
pulgar y la pongo en la papelera bajo el escritorio[2]. ahí se pudre el cachito
de su cuerpo, siga viva la pieza, suéltela en el bosque al lado, entre pajizos
señores trajeados que son como duendes señor, como daimons, señor. también
conté algo sobre los días en que insultaba a tipos en bicicleta que decían
guarradas mientras se alejaban. siempre dicen puta, pero da lo mismo, yo les
digo, que le den por culo a tu puta madre o algo como eso lo más feo que salga
y corro con puños otra vez, llego al fatigado puente, cruzo el río, un mendigo
inglés me saluda con la mano y dice hello, etc., y yo corro y corro por el puente hasta llegar
al tren, pararme ante los vidrios ahumados, colocarme con los dedos el
peinado, y luego me piro a la funesta, a matar lagartos esta vez, oh sí!
[1]hola,
esto es un experimento sobre lo del tono confesional y eso
[2]
una vez se murió un pez que había cogido en el río. lo traía en una bolsa de
plástico con agua del río y entonces se puso a flotar en la burbuja de aire que
había arriba de la bolsa rellena de agua del río. supe entonces que se había
muerto, pensé que yo lo había matado y como no sabía qué hacer con el cuerpo lo tiré por el balcón y me fui corriendo, creo que para
imaginarme que volaba. al día siguiente la vecina de abajo encontró un cadáver de pez de río en su balcón y todos lo comentaban sin parar en los rellanos pero yo no dije nada, bah, ni pío. oh, siempre será un misterio, lo habrá traído un gaviotín, pero estamos tan lejos del mar, ¿los pájaros de río no cazan?, cazarán señora cazarán, pero a qué venir aquí, a la calle principal, a soltar su merienda, etc., etc.
lunes, 29 de julio de 2013
hola, bienvenidos a Elmercado
Cuchita vive
en un valle de carcas
ya no me
importa ni engordar ni no comer ni ná, digo, Cuchita
si me paso
el día enterito encerrada en esta guarida contra carcas
los carcas
amenazan constantemente, cierran todo con llaves
verás, los
carcas viven en puros hospitales
ahí, algunos
más caros, otros más malolientes,
el barrio
está infestado de hospitales y de hogares de avis, no aves, que significa
abuelos
tout
contraire, cero pajarística como decía,
en el barrio
también hay ladrones
Cuchita
habla con uno
y tú qué
caqueas? No, en realidad no le responde, era de esperar
será un
carca también, se dice
y vira. Punto.
Digo, en uno
de los puntos más elevados, como veréis por allí
hay hasta
mecánicas escaleras para los avis, te creerás, están resplandecientes
miércoles, 27 de febrero de 2013
cómo es posible, no sé, pero es así
ojos removiendo la luz adentro
hasta el pánico por ceguera
tanto bulto rojo contra el seso
el caso más
complicado era tener
la lengua
rota por otra lengua
a su nivel
no orgánico
una
sensualidad del secreto
como un puño
enfundado
un guante de
hierro
en el
ejercicio del golpe
máquina que
te escribe el delito
a clavos
contra el cuerpo
hasta
filtrar la sangre entera
en un foso
de sal
los animales
atienden
que le jodan
a la literatura mundial
si no te
atreves a callejear
para vender
tus trucos
te morirás
de hambre
la historia
del tipo crudo
que se cruzó
rectos muros
fusil en mano
y en la boca
un verso
oído de la mano de la madre
de la mano de
la abuela de la madre
de la raja
del suelo de la aldea
del puño
enterrado en el seno del árbol
corrompido
por buitres
lunes, 12 de noviembre de 2012
las habituales
y quién distingue?
recuperé la compostura y. No, recuperé más bien la postura y. No, establecí los hechos. Fundamental a recordar en la postborrachera: ojos picantes, ropa rota, sucia, botas rajadas, sí, y ellos? Completo desconocimiento de su paradero. Esto es un hecho banal, los diarios siempre me aburrieron, lo que debo contar es que en la calle, el viento arreciaba con su hielo erizado en partículas diminutas, en el suelo blanco se abrían calvas y a continuación volvían a taparse, apenas había amanecido, era un día inclasificable, socavado a puños con el mapa. No sabía dónde estaban mis compañeros. Sólo recordaba haber bailado entre el polvo de un galpón en la zona de los prados. Afirmo mis botas, salgo a la calle, boca seca, hambre de cuerpo, no de órgano, no, ni lo intentes. Entonces me acordé de la imagen titubeante de unas almenas ruinosas en la calle de bajada, y luego, bah! el rompimiento vespertino de la fachada infrasoleada del cielo por los ladridos de los perros en celo del lugar, calles cada vez más sólidas, un niño recorre el espacio de la calle con una lentitud infernal, todo el cuerpo tapado excepto una fina ranura que le permite vislumbrar su camino, qué onda, dónde van a estas horas los niños? Corrientes de niños ciclópicos avanzan como mundos quietos, horas se incrustan en las suelas, será lunes, pienso, socavados días contraeltecho. Atravieso la calle del Berros, veo ratas lamiendo monedas, ahí, ahí el camino se dibuja en huellas como hilos, ahí el cielo abre sus brechas alternando con el muro: ventanas raídas como uñas, más cortas de lo normal, sin límite superior, venga edificio destechado, allí deben estar, sin duda, allí, me aproximo, abro la verde puerta de madera destejida y en un solar sin forma, bajo un tejado de chapa, bombean dos bultos enmantados y respiran humos de una hoguera que ya expira. Ah! Creo que me pongo súper contenta en ese momento, sí, súper contenta.
domingo, 26 de agosto de 2012
del lado de acá
“”
una vez
comíamos en la calle bajo los cúmulos de edificios desiertos
una brecha se
abrió y adentro vimos
cabezas extraterrestres
del espacio, incrustadas en los muros
sus
llamaradas de fuego en los ojos planos de extraterrestres
y visiones
de tigres dibujadas entre brillos en la distancia vacía
pasos puros
de la verticalidad
voces
exageradamente intensas
aún es
pronto para vinear la calle
y vomitar
los restos del hielo estomacal,
tras las
jornadas del hábito
más me creo
los huesos solos y abiertos como tumbas
su golpeteo
el tumbado
encuentro del sol con su estricto mutar
gato sopla hoja
de una flor enruinas
para abrir
la puerta
fecha de la muerte
de Kafka en la memoria de la llave
ciudades del siglo XXI y sus leyes de retornancia
en un sueño vienen creciendo mamíferos
habitaciones
rellenas de seres no deseados
cuerpos brevísimos
de móvil visión:
de la basura
al frigo, del vertedero a la mesa
objetiva
precariedad de la clase media a la espera de la expulsión
de la
enemistad forzada con la casera del piso sin pagar
de la piel
picada, enferma de amargura
disputas del
hambre
te atreves a
decirlo y se corre el rumor
mente
cobarde, cuerpo avejentado
muerde tu
tierra, arráncate a bailar
la cumbia
porteña
te espera
-lado de allá
del pacífico, qué esperas-
(como este
classic rock de un bar cubano, la calle huertas
donde a
estas horas se empieza a oler el ron y la buena hierba
que no puedo
pagar
pasa un
hombre, una botella de bacardí bajo
el brazo
la calle
huertas se llena de rubias cabezas
un señor
gordo mira beber por la ventana y fuma)
eh! desgarros
de la pintura ancestral
visiones
extraterrestres
enfrente de
casa un hombre atraca la gasolinera y grita: viva Cuba!
enfrente de
casa un hombre atraca la gasolinera: botella de ron bajo el brazo
así,
quemaduras del alcohol barato
para
desentrañar los muros de este acá invernal
islas
aparte, recuperemos el mar y sus
carreteras,
su polvo
así, alguien
sacó medio cuerpo por la ventana
que daba a
un parking gigante
escupió, la
saliva tardó en chocar contra el primer toldo que sencontró
fumó su
cigarro estéril, la ceniza flotó
y eso fue
mucho
pero ahora
queda el vertido hamletiano:
el hueso de
deci-dir
pero dí, dí,
venga
dí
sábado, 16 de junio de 2012
un día entero en
recuperar la amargura
tras olvidarla por exceso de actividad
volver a la inacción es duro , clava la culpa y no puede
parar
su afilamiento
lucha ahora por la parálisis, ahora contra ella
en el umbral eternecido
lucha con y contra un leve movimiento que extraiga
del contorno carcelario
la mano corneada, seca como desierto de foto y sus marcas geométricas
no quiero hacer retórica no quiero hacer retórica
pero sí algo extraño
viernes, 13 de abril de 2012
una carta
ayer empecé a leer a Tanizaki y ya lo adoro. retomo a Bolaño, lo poco que me falta por leer de su obra, con pena, pues pronto lo habré leido todo y entonces en cierto modo lo habré perdido. Camino por la ciudad lluviosa, el aire denso y azulado, brillos raros en la calzada, y es como si el suelo ondulara bajo mis pies, de pronto la onda se levanta fugaz y pierdo el equilibrio, el mareo leve se mantiene toda la tarde, durante varios días, pero no es desagradable. paseo. entro en bares. vuelvo a la calle. sueño con mares arrancados donde sólo quedan desiertos, restos de una revista radical rojinegra; en la calle preciados y paralelas, veo en sueños plantaciones de acampadas, tiendas azules con una luz o dos moviéndose al interior, una mujer es sostenida en el aire por un gancho de hierro, abajo está el mar, el mar es un caldo ceniciento y espeso, la mujer mira al cielo, el gancho se afloja ligeramente, sus pechos se deslizan entre el metal helado y cae cae cae, no es fácil distinguir entre el aire y el caldo, pero de pronto la vista se apaga, la mujer se hunde, nos hundimos, inevitablemente, hacia abajo, en un letargo nervioso. la mujer que murió tres veces, escucho en un altavoz: una muerte fue atroz, las otras dos más calmas, y siento reconocer que la que presencié era una de las calmas. No puedo recuperar el horrible recuerdo de la muerte atroz, pero creo haberla divisado alguna hora de la oscuridad nocturna
lunes, 2 de abril de 2012
de MONÓLOGOS DE LA LOCA
desde la puerta
la loca:
tengo algo
que
se rompe
el gallo encerrado
cuando vengan los gatos
a beberse mi leche
recordaré a mi bebé muerto
el que no existió
el bebé muerto
no el gato
al gato hay que matarlo y observar
la herida
ahora producir el cuerpo que faltaba
para poder tocar producir
materiaproducirmateria
porque si camino hacia atrás descanso
lo de después no
cuando habitaba la casa sí
cuando la primera vez que tantas cosas eso sí
cuando las cabras y la mano todavía sí
lo de después no
cuando las heridas presumibles sí
cuando la corteza
cuando la tierra
el que no existió
el bebé muerto
no el gato
al gato hay que matarlo y observar
la herida
ahora producir el cuerpo que faltaba
para poder tocar producir
materiaproducirmateria
porque si camino hacia atrás descanso
lo de después no
cuando habitaba la casa sí
cuando la primera vez que tantas cosas eso sí
cuando las cabras y la mano todavía sí
lo de después no
cuando las heridas presumibles sí
cuando la corteza
cuando la tierra
no lo de después no
no la piedra lisa
la ceguera no
no la piedra lisa
la ceguera no
viernes, 30 de marzo de 2012
de RUINAS BLANCAS
(fragmento)
R
perro
esquelético embarazado del pecho
pelo
moscoso, sarna del lento
lento perro
flojo al sol perseguido
pecho
embarazado de roca sin madre
vomita su
hocico su blanco de polvo
su cara sin
carne
sábado, 3 de marzo de 2012
EL VASO ÁCIDO
el lugar era tan ruidoso, bajo el fuego
salía una
mujer llevando un crío
corrimos al
otro lado de la calle
Madriz crecía
en montes y en lo alto la gran casa ardía
entre la
madera asolada tubos de fuego enrollado impedían la salida
y el ahogado
esfuerzo
entre las
cortaduras sonaba R. Serkin
en la
proferida amenaza de los árboles deshuesándose a su luz
de muerte,
este cruce de dos brillos mínimos en un punto de piel
tiemblan y
así la vida privada, mata vidas
mientras arden los chicos alto ahí, en la antigua fábrica
reconstruida
así, el vaso ácido bebido a golpe de espejo
atraiga los
años del miedo, carreras populosas
a su cauto cauce
quieto donde ni un sonido agite
bajo su recta
capa, el aire que transita
y así, la
boca exprese en su arrastrado asco
un gesto que
alumbre un solo punto de la habitación en prisma
y nazca el
vómito de la sola célula ennegrecida que allí flota
la más
pequeña y oscura, su margen de polvo, su terco proceder
esta noche quería ir caminando al teatro
sé que
odiaré la obra y cuando salga querré destrozarme
pena y
enemigos a conciencia
acompasar el
golpe privativo de la vida y sus más muertos
acostados sobre
tres o cuatro sillas de madera
arrimadas entre
sí por mano ingenua
si la célula puede apretadamente procrear
su fantasma, un ser deforme y tieso impedirá cualquier grito en la boca del
asco, de un pasillo a otro. Impedirá que pase el mundo, arrollando los cuerpos
ensillados, hablará desde los puros dientes, como los deshuesados troncos y
creerá comprender algo, visitará su sombra negra ínfima desde donde verá, caras
abiertas al filo de carnicería sobre las mesas pringosas y su mirada al techo y
entonces verá llover sus abiertos sexos como nubes rojas, donde la sangre
colorea a un punto las irrigadas líneas de unión de las baldosas. No hay más
que decir, pisoteará los flujos de sus vientres queridos, y así, te niegas tú.
viernes, 2 de marzo de 2012
más camino en tren-
lomos de animal en:
-piedra
-gigante
-bosque
el corte exacto
el sonido para cruzar la línea si acaso
el roce
luz que muere en su intensidad más alta
aquí primero diente
arrancarse eso, la solitaria encina, y/o
salir,
piscinas de polvo
me refiero a la importancia del
desasosiego, de una oscuridad
quenvuelve de forma concreta
como una cifra o punto/un campo seco
torres allí del canalizador por donde
colarse es permanencia
algún tipo minúsculos filamentos deóxido
durante siglos se apoyan en las piedras
del borde, y suya, función reductora,
el amarillo
sabes que un milagro de vértices para
escaparse
es
completamente amarillo
como nuestra “época del año”
la que dura en busca de una salvación de
ausencia
para la pasividad sin miembros para la
parasitaria alimentada en hueso de la
inconsciencia misma, ese tipo de
“enormidad infantil”
con cuernos, bicéfalo/a, con cosas
deformes en
cualquier caso
al menos flotar en la ciénaga
vapor denso unas ramas que punzan la
espalda de otro
recuerdo
la noche, en general, la noche
gritos impronunciables
qué incoherencia
y dramática parada de existirse:
por la cuesta sin nombre
ascienden cristales a la espalda el
reflejo de las casas
colores desmentidos
y un tono como rojizo
la excusa
por la cuesta sin nombre
ascienden cristales a la espalda el
reflejo de las casas
el no haber tenido tiempo de pensar en
otra cosa
salvo
el álamo ahí
suelto
espuma numerosísima hasta el último
alvéolo
vello lo que lleva el
agua
tibio desos hechos
así la luz encontrada de pronto
diagonal
y tendiendo a cerrarse
y el alimento dormido en la boca
lo que no he contado
la imagen del dolor atravesando muros de
otras lenguas, eléctrico
pequeños unos de carne roja casi
transparente
tendiendo a esperar lo que debió de ser
fluido en un estar atado así
desconocerse en ese tipo de lo que llevo
es esto
de nuevo calor
hoy va a ser un día laargo pero no me
asusto
ni me quedo sin
voz
ni me quedo sin
recuerdo de pasar el puente azul llegar
a la plaza cuadrada y un cristal arriba y agua
cómo condensarlo más?
era un tal allí o una mañana de
diciembre
y fuera llovía y todo era fuera y todo
era puente, humedal, decía,
y quien respira
aquí?
pero al cruzar el puentela
plaza asoleada
las manos se secan y tocan al fin
otra superficie
miércoles, 22 de febrero de 2012
desvío ineludible, tierra de Homs
amarillo
angustiado contra la pared
rodada de
nervios, miembros invisibles
brechas más
hondas vienen
vienen
bajando semidesnudas
descienden
abrazadas y sin rostro
cruz sobre
la boca cerrada a medio aliento
y nunca más
respira
a la salida
del culto
rayos para
recibir a los que desde fuera alaridan
en las
baldosas
tierra de
Homs asediada
el corte de
luz cruza los fetos
la noche
ensucia.
contra la
forma: despliega y sufre
de quién sea
la voz no importa
su rostro
clavado sí: arriba de la escala hay más espacio
pero menos
aire
así que
este frío es
lo mejor, agujero vital
sobre el
cartón helado marca su voz la sangre sobre el filo
que le gusta
léalo ahora
quien sea, encontrará su marca desnuda
si no vives
no recorrerás las vistas solas
el grito
animalizado en la noche de pasillo
una
presencia abre mundos, cierra bocas, su medio aliento:
automutilaciones
perversas
nada vale
llorar ahora
vete a
enterrar bombas al sur, dice una presencia
al sur, más
desnuda quel sol
arrastra los
escombros a la luz de la ciudad de Homs
donde
alguien vea, en su dispersa exactitud
su “tormenta
de mierda”
más más
horas y volverán a leer la odisea, fumando un cigarro, en su pérdida
te cagarás
en sus dioses homeros a más no poder
vomitarás
sus restos partidos en pedazos
volverás a
reconocer tu rostro porque quien sea salió hace tiempo
montaña
cargada al hombro invisible
arruga esa
frente yegüita que hierra
y
atragantada
raspa el
labio más fino un segundo antes de morir
la paseante calma
la paseante calma
llorarás
siempre bajo tu asiento de muerte
en Homs unos
hombres militares cortaron la luz
y los fetos
incubados se mueren
país hundido.
de qué hablábamos?
prefiero
morir, os quiero
y hay que
darlo todo, ahora
antes que
nos maten las cifras.
domingo, 19 de febrero de 2012
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